miércoles, 5 de octubre de 2016

Mamá en Hora Cero

Desde que me convertí en mamá, Amelie es la prioridad de mi vida. Con ella inicio mis días con ella los termino.

Pero hay una cosa importantísima, yo no puedo hacer mi vida en torno a la de mi hija.  Por un período de tiempo pausé absolutamente TODO. Enfocada exclusivamente a ella. Este período me tomó 2 años.

Hoy sigue siendo lo primero en que pienso, sus cosas son prioritarias; todo lo que tienen que ver con Amelie: Ropa, calzado, medias, cabello, baño, comida, entre otros es lo número uno. Solo que ahora adiciono a estas actividades las propias: Trabajo, hobbies, esparcimiento, deporte, etc.

Los roles que la vida me ha entregado son: Ser hija, profesional, amiga, esposa, tía, madrina, deportista, fotógrafa, madre y por su puesto ama de casa; esto puedo ser agobiante, sobretodo cuando aún no existe un equilibrio perfecto en el tiempo que le dedicas a cada cosa comparado con el tiempo que deseas invertir en cada una de esas actividades. Por ello, suelo sentir que soy una súper madre y una terrible ama de casa... Aún no tengo el balance perfecto.

Por lo que usualmente siempre estoy en hora cero para mis actividades personales: leer, estudiar, organizar ropa, lavar, cocinar para volver a comenzar de nuevo.
El cansancio es producido por las pocas horas de sueño, lo que claramente desencadena irritabilidad frente a lo que sea.

Hoy mi hija duerme entregada a Morfeo, mientras yo escribo el blog y pongo al día mi to do list, para mañana, coordino reuniones y presupuestos. No es fácil, pero tampoco imposible.

Lo importante es enseñarle a tus hijos a no abandonar sus sueños. A veces, es un poco cuesta arriba, pero eso de enseñarles que un hijo te cambia la vida por que te tienes que limitar en muchas cosas, para mi no aplica.

Un hijo en definitiva es una bendición. Podemos alcanzar las nuestras durante todo el camino de nuestra vida haciendo un esfuerzo extra en la Hora cero.



martes, 4 de octubre de 2016

Amigo Imaginario

Los amigos imaginarios son una etapa normal en los pequeños. Antes de tener a Amelie, siempre dije que me aterraría si mi hijo viviera el "período del imaginario", sobre todo porque me atiborre de peliculas de terror hasta más no poder.

Lo cierto es que cuando me dijo que tenia un amigo imaginario llamado Spot me causo un poco de gracia. Luego, indague y por ultimo observé a mi beba para poder analizar si la aparición de Spot era normal o algo de lo que debiera consultar al doctor.

Spot, su perro imaginario, apareció durante un viaje largo de carretera y desde entonces solo "existe" cuando esta verdaderamente sin nada que hacer o muy aburrida. Eso si, los períodos de su permanencia son un poco prolongados para mi gusto pero no exagerados como para alarmarme.

Por mi personalidad evite regañarla o decirle que Spot no era real, hice lo que toda mujer ha hecho alguna vez en su vida ¡finjí demencia! Lo que es recomendable, según expertos.
Indagando mas profundo en fuentes confiables, la sugerencia es ni prohibir al amigo imaginario ni interactuar con él.

Se supone que el mundo fantastico de los pequeños es normal en edades comprendidas de 2 a 3 años y que su aparicion es debiado a varios factores de cambio, por ejemplo, cambios de colegio, entre otros.

No en vano Spot llego a nuestras vidas luego de que Amelie dejara atrás el maternal y sintiera la ausencia de sus amigos mas cercanos: Diego, Isa, Manu y Angelo. De hecho, Amelie habla mucho con Spot de ellos. Y por supuesto a mi se me arruga el corazón por que todos fueron a otras tierras y solo se comunican por wass app.

Entonces, lo que si debemos tomar en cuenta cuando lai imaginación de nuestros hijos cobre vida, es observar si hay cambio de comportamiento, si deja de hacer sus actividades usuales por estar junto a su amigo invisible; o si no sale del mundo de fantasía jamás... allí si es recomendable llamar a un amigo y buscar a un profesional que pueda ayudar.
De resto, este amigo es como la gripe: así como llega, se va.