Desde que me convertí en mamá, Amelie es la prioridad de mi vida. Con ella inicio mis días con ella los termino.
Pero hay una cosa importantísima, yo no puedo hacer mi vida en torno a la de mi hija. Por un período de tiempo pausé absolutamente TODO. Enfocada exclusivamente a ella. Este período me tomó 2 años.
Hoy sigue siendo lo primero en que pienso, sus cosas son prioritarias; todo lo que tienen que ver con Amelie: Ropa, calzado, medias, cabello, baño, comida, entre otros es lo número uno. Solo que ahora adiciono a estas actividades las propias: Trabajo, hobbies, esparcimiento, deporte, etc.
Los roles que la vida me ha entregado son: Ser hija, profesional, amiga, esposa, tía, madrina, deportista, fotógrafa, madre y por su puesto ama de casa; esto puedo ser agobiante, sobretodo cuando aún no existe un equilibrio perfecto en el tiempo que le dedicas a cada cosa comparado con el tiempo que deseas invertir en cada una de esas actividades. Por ello, suelo sentir que soy una súper madre y una terrible ama de casa... Aún no tengo el balance perfecto.
Por lo que usualmente siempre estoy en hora cero para mis actividades personales: leer, estudiar, organizar ropa, lavar, cocinar para volver a comenzar de nuevo.
El cansancio es producido por las pocas horas de sueño, lo que claramente desencadena irritabilidad frente a lo que sea.
Hoy mi hija duerme entregada a Morfeo, mientras yo escribo el blog y pongo al día mi to do list, para mañana, coordino reuniones y presupuestos. No es fácil, pero tampoco imposible.
Lo importante es enseñarle a tus hijos a no abandonar sus sueños. A veces, es un poco cuesta arriba, pero eso de enseñarles que un hijo te cambia la vida por que te tienes que limitar en muchas cosas, para mi no aplica.
Un hijo en definitiva es una bendición. Podemos alcanzar las nuestras durante todo el camino de nuestra vida haciendo un esfuerzo extra en la Hora cero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario